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La montaña rusa de tus menstruaciones y tus hormonas

En nuestros años veintes y treintas, las hormonas disfrutan de un flujo y nivel predecibles. A medida que te acercas al fin de tu vida reproductiva y tu menstruación empieza a cambiar, tus niveles hormonales también lo hacen. Esto sucede antes de que tus menstruaciones se vuelvan impredecibles. Cuando entramos a la perimenopausia, empezamos a experimentar fluctuaciones hormonales, principalmente variaciones en niveles de las dos hormonas femeninas clave, estrógeno y progesterona, pero también en otras hormonas que afectan nuestro cuerpo.

Cambios en tu menstruación

Al principio puede que notes que la menstruación te llega ligeramente más temprano, es decir ciclos menstruales más cortos por 2 a 4 días, y más fuertes. Esto se debe a la disminución en la duración de la fase folicular (la primera parte del ciclo menstrual), cuando la ovulación sucede más rápido. Durante la perimenopausia se produce menos estrógeno, pero antes de la perimenopausia, los niveles de estrógeno, de hecho, pueden elevarse por un tiempo, mientras que los niveles de progesterona disminuyen. Esto es lo que acorta la fase folicular, y también puede provocar otros cambios, síntomas y sensaciones. Es posible que notes cambios en la intensidad de tu menstruación durante este tiempo. Los niveles bajos de progesterona (independientemente de los niveles de estrógeno), también pueden causar menstruaciones más fuertes, que son más comunes al inicio de la perimenopausia.

Después, es posible que tengas ciclos irregulares y cambios en el sangrado. En la medida que el número de folículos en tus ovarios disminuye, la ovulación se vuelve menos frecuente y los niveles hormonales comienzan a variar más y más. Puede que tus ciclos se vuelvan más largos y progresivamente más variables: cortos y largos, con menstruaciones más fuertes o ligeras, y mucho menos predecibles. En promedio, aproximadamente 6 de los últimos 10 ciclos antes de la menopausia son largos y anovulares (cuando no hay ovulación). En el año o los dos años previos a la menopausia, es normal que los ciclos duren alrededor de 5 semanas.
Eventualmente ya no hay menstruación y alcanzas la menopausia. A medida que la ovulación se vuelve menos frecuente, es posible que no te llegue la menstruación por meses y, de repente, te llegue de nuevo. Esta fase dura alrededor de 1 a 3 años para la mayoría de las mujeres (sólo 1 de cada 10 mujeres tiene una irregularidad menos prolongada y deja de menstruar de manera más abrupta).

 

Efectos de la fluctuación en las hormonas

La tristeza, el decaimiento, la irritabilidad o incluso el estrés, la ansiedad o el nerviosismo repentino son cambios de ánimo que se producen debido a la relación entre las hormonas femeninas (estrógenos) con la síntesis de la serotonina, oxitocina y dopamina, que son los neurotransmisores implicados en la gestión de las emociones y que están en relación con numerosos trastornos psicológicos y psiquiátricos.
El síndrome climatérico es el conjunto de signos y síntomas que anteceden y siguen a la menopausia como consecuencia del decline o cese de la función ovárica. En la premenopausia, la hormona estimulante del folículo (FSH) y la hormona luteinizante (LH) trabajan juntas para producir la menstruación. La FSH hace que los óvulos maduren en los ovarios y luego la LH desencadena la liberación del óvulo. Durante la perimenopausia, los niveles de FSH fluctúan significativamente, lo que significa que las cosas se salen de control todo se desorganiza (aunque la FSH alguna vez se consideró la “prueba” para la menopausia, no es la más útil en la perimenopausia ya que los niveles varían demasiado como para confiar en ellos como predictores de la última menstruación).

Conforme la función ovárica declina, la progesterona comienza a disminuir primero, seguida por el estrógeno. La menopausia ocurre cuando los ovarios ya no producen suficiente estrógeno para la ovulación, lo que significa que no hay menstruación.
Al disminuir el estrógeno tienes una mayor propensión a tener ciertos riesgos en tu salud, y cuando empiezas a presentar síntomas, es importante que hables con tu doctora para que elabore un historial clínico, abordando específicamente las siguientes áreas afectadas por la disminución del estrógeno20:

  • Enfermedad cardiovascular: aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.
  • Osteoporosis: los estrógenos juegan indirectamente un papel importante en la regulación del calcio en los huesos.
  • Genitourinarios: el bajo nivel de estrógeno provoca síntomas vaginales como la resequedad vaginal y la incontinencia urinaria.Como el estrógeno controla la cantidad de serotonina que se produce en el cerebro, ésta también disminuye y contribuye a varios síntomas psicológicos, a los que también puede contribuir la disminución de la testosterona:
  • Cambios en el estado de ánimo, fragilidad emocional, ansiedad y potencialmente depresión21.
  • Alteración del ciclo sueño, con problemas para dormir e insomnio, que también pueden incidir sobre la salud cardiovascular.
  • Disminución de la libido.
  • Disminución en el rendimiento cognitivo, uno de los síntomas más comunes en la perimenopausia, pero a menor grado en la posmenopausia. Esto se puede expresar como pérdida de memoria o niebla mental22. Estos síntomas también son inducidos por la reducción de estrógeno.
  • Bochornos y sudores nocturnos (síntomas vasomotores).

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